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El ATP y el NADPH producidos por las reacciones
luminosas actúan en la síntesis del azúcar
en el ciclo de Calvin. En la animación del ciclo de Calvin,
tres moléculas de CO2 se suman a tres moléculas de ribulosa difosfato
(RuBP), un azúcar de 5 carbonos presente en el estroma.
Tenemos un total de 18 carbonos en el ciclo (tres del CO2 y 15 de las
tres moléculas del RuBP). Como las tres moléculas
del RuBP aceptan una molécula de bióxido de carbono,
inmediatamente se rompen en seis moléculas de tres carbonos
de ácido fosfoglicérico (PGA).
El ciclo de Calvin pasa la energía
química generada por las reacciones luminosas: ATP fosforilatos
(agrega fosfato) al PGA; y el compuesto resultante es reducido
por el NADPH. El producto es un azúcar de tres carbonos
llamado gliceraldehido-3-fosfato (GP). De las seis moléculas
de GP formadas, solamente una representa salida neta de azúcar.
Las otras cinco moléculas de GP son usadas para regenerar
la molécula de cinco carbonos de RuBP para mantener el
ciclo.
El ciclo de Calvin utiliza ATP y NADPH
para convertir tres moléculas de CO2 a una molécula
de un azúcar con tres carbonos. La planta usa esta pequeña
azúcar, para hacer azúcares más grandes
como la glucosa y muchos otros compuestos orgánicos. El
principal papel de las reacciones luminosas, es el de recargar
al estroma con el ATP y el NADPH requerido por el ciclo de Calvin
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