Virus mutantes pueden proveer un nuevo tratamiento contra el cáncer
   

Por John Postlethwait de la Universidad de Oregon

El cáncer es una enfermedad terrible en donde varios cambios genéticos diferentes ocurren en un linaje de células. Cada cambio deja las células crecer más rápido y ser más móviles. Eventualmente, las células se dividen fuera de control e invaden tejidos cercanos, dando como resultado un tumor maligno. Cerca de la mitad de todos los tumores humanos, uno de los cambios genéticos principales, está en un gen que codifica una proteína específica llamada p53. Esta proteína no es realmente necesaria para el desarrollo normal; pero si el ADN de un virus invade una célula o si el ADN de la célula se daña, el p53 viene a la vida, y bloquea la división de célula hasta que el ADN viral se destruya o el ADN dañado de célula se repare.

De esta manera, el p53 es como los frenos de un automóvil.

En muchos cánceres, incluyendo los más comunes como el de seno, colon y pulmón, el gene p53 es dañado, y la proteína no es producida por el p53 o es defectuosa y no puede llevar a cabo su función de frenado; el ADN dañado no es reparado o el ADN viral no es destruido. El ADN dañado no reparado, puede conducir a más mutaciones, algunas de las cuales pueden permitir que las células crezcan más rápido o que sean más invasoras, con lo que el tumor es más agresivo.

Los virus, por supuesto, tienen problemas para crecer en una célula con p53, porque esta proteína causa que la célula espere hasta que mate al virus, antes de permitir a la célula replicar su propio ADN o el ADN del virus. Si la célula no puede librarse de ADN dañado o viral, el p53 puede causar que la célula se suicida. Al suicidarse, también mata de paso al virus.

¿Qué estrategia seguiría el virus para vencer este mecanismo?

Un virus llamado adenovirus, el cual causa enfermedades respiratorias, tiene resuelto este problema por el desarrollo de una proteína especial. Esta proteína, llamada E1A, se una al p53, y la desactiva..

Esta desactivación del p53 permite al adenovirus crecer dentro de las células.

Cuando un adenovirus que tiene una mutación en E1A, infecta a una célula normal. Sin E1A, el p53 de las células normales no se activaría y la célula destruiría al ADN viral y resistiría la infección.


Pero que sucedería si un adenovirus mutante invade una célula que no tiene p53, por ejemplo una célula cancerosa.

Una célula con cáncer sin p53 perdería un de sus principales caminos para inhibir el crecimiento de muchos tipos diferentes de virus, incluyendo al adenovirus mutante sin E1A. Después de todo, la única cosa que el E1A hace es bloquear al p53. El virus mutante crecería dentro de las células con cáncer, (pero no dentro de las células normales) y eventualmente los mata. Cualquier virus puede crecer dentro de una célula cancerosa que carezca de p53 y la mata o compromete su función, pero el mismo virus, también infectaría células normales. La utilidad de un adenovirus mutante, es que, mientras crezca en células cancerosas, es benigno para las células normales, porque su crecimiento es bloqueado por el p53, el cual es inhibido porque el virus mutante carece de E1A.

Para probar estas ideas,se inyectaron células humanas de cáncer a un ratón que no tenía sistema inmunológico (estos ratones especiales son usados para eliminar el rechazo de los trasplantes de tejidos, por ejemplo, trasplantes de piel o hígado entre ratones y humanos). Las células de cáncer humano crecen en esos ratones y los investigadores inyectan E1A de adenovirus mutantes en los tumores. Cuatro de cinco tumores desaparecieron o se redujeron de tamaño. Esto era lo que los investigadores esperaban.

Ensayos de estas nuevas terapias están en vías de ejecución en pacientes con cáncer en Texas y Escocia, pero los resultados todavía no se tienen. Mientras se espera que la terapia funciones en humanos, como lo hizo en los ratones, hay razones para pensar que no. Primero, el adenovirus infecta a los humanos, pero no a células de ratones, y por lo tanto no se sabe se las personas tengan efectos laterales que los ratones no tienen. Segundo, recordar que muchos adultos han sido infectados por adenovirus alguna vez en su vida. Cuando una persona con un sistema inmune normal es expuesta a una enfermedad viral, se crea una defensa inmunológica contra la enfermedad, y cuando el mismo virus ataca otra vez, el sistema inmunológico destruye al invasor. Quizá la respuesta inmune bloquee al adenovirus usado para la terapia contra el cáncer. Y si el procedimiento funcionara, puede haber dificultades para inyectar el virus directamente en mucha clase de tumores.

A pesar de estas posibles razones para fallar, los resultados obtenidos ofrecen esperanza para las personas con cáncer. Y si el tratamiento funciona, se ofrecen nuevas esperanzas de una nueva forma de atacar al cáncer.