LA MONARCA: ATRAPAR EL PROBLEMA AL VUELO

Emma Romeu
 
   

Se asoma el sol y miles de mariposas bajan por la cañada. En la carretera aparece un cartel: "Cuidado, zona de cruce de la mariposa monarca". Los carros aminoran la marcha y los turistas sacan sus cámaras. Les falta poco para llegar al santuario donde las podrán ver reunidas por millones, pero tampoco se quieren perder el espectáculo de las mariposas monarcas cuando bajan a beber al río.  

Hace apenas 20 años los sitios de hibernación de las mariposas que migran a los bosques de Abies religiosa (oyameles) de Michoacán y del Estado de México eran prácticamente desconocidas. A partir de 1980 se inició oficialmente la protección de estos lugares durante la etapa de hibernación de la monarca. Y desde octubre de 1986 los lugares donde hiberna esta mariposa en las altas montañas del Eje Neovolcánico fueron reconocidos, por decreto presidencial, como Área Natural Protegida (ANP). Esta distinción confiere a 16 110 hectáreas del territorio mexicano la posibilidad de ser amparadas por las leyes. El Área Natural Protegida de la Mariposa Monarca es la única en México que está constituida por áreas separadas unas de otras, ya que los cinco santuarios de la monarca incluidos en ella están distribuidos en diferentes lugares. También existen bosques donde llega la monarca a hibernar que aún no han sido decretados bajo ninguna categoría de protección.  

Danaus plexipus L. es el nombre científico de este insecto, de quien se dice que realiza el viaje más largo de ida y vuelta entre muchas especies de animales. Las mariposas que regresan al sur de los Estados Unidos son, en su mayoría, las sobrevivientes de las que migraron originalmente hacia México para hibernar. Las monarcas inician el viaje en la franja fronteriza de Estados Unidos y Canadá, donde emergen como adultos durante los meses de septiembre y octubre. Cuando empiezan las bajas temperaturas de invierno vuelan hacia el sur aprovechando las corrientes de aire para planear. Se ha calculado que recorren de 3000 a 4200 kilómetros en 25 días, por lo que empiezan a llegar a los bosques mexicanos de oyameles a finales de octubre y principios de noviembre. Permanecen aquí durante casi cinco meses, cuando pueden verse volando o agarradas a los troncos de los oyameles y posadas en las ramas que se doblan con el peso de miles y miles de ellas. A mediados de febrero comienzan a aparearse.  

Las hembras fecundadas reemigran hacia el norte, y ovopositan al sur de los Estados Unidos en tres especies de plantas del género Asclepias. Aproximadamente al cabo de siete días, de esos huevecillos emergen las larvas, que se alimentan del propio cascarón del huevo y de las hojas de la Asclepia que son tóxicas y de sabor desagradable. Dicho hábito alimenticio durante ese estado es el responsable de que los adultos de las monarcas no sean apetecibles para los depredadores debido a su toxicidad, ya que acumulan toxinas en algunas partes de su cuerpo. Tras varias semanas de devorar esas hojas, la larva de monarca se cuelga de cabeza a la planta y se convierte en una crisálida verde, con puntos negros y dorados. posteriormente sale del capullo una mariposa anaranjada, con venas negras y moteada de blanco.

Estas mariposas, del sur de los Estados Unidos, donde se presentan en una o dos generaciones, son las hijas de las que iniciaron el vuelo hacia México. Los descendientes de estas, a su vez, continúan con la repoblación hacia el norte de Estados Unidos y Canadá, dando lugar a otras tres o cuatro generaciones de este insecto. Como se puede ver, existen cinco generaciones de mariposas monarca en Norteamérica y la última de estas es la generación migratoria, que posee algunas variaciones en su fisiología, pues a causa de las diferencias climáticas no llegan a madurar sexualmente hasta finalizar su estancia en México.  

Se cree que el ciclo de vida de las monarcas que llegan a México es de seis a siete meses, y aún no se sabe con certeza por qué estas poblaciones de monarcas regresan cada año por millones a los mismos bosques de México. Por supuesto que existen varias teorías al respecto, como por ejemplo que se orientan por fenómenos magnéticos, sin embargo, sólo se sabe que salen de la región que habitan antes del invierno, cuando les llegan masas de aire frío y el período de luz solar empieza a reducirse. Con esta migración aseguran su supervivencia. Durante toda su estancia en los bosques mexicanos, dependen en gran medida de las variaciones climáticas y de luz dentro de estos ecosistemas.

El tema de la protección de la mariposa monarca es uno de los más controvertidos en el mundo de los ambientalistas mexicanos. Existen diferentes opiniones sobre cuáles son los requerimientos de la mariposa para continuar llegando a hibernar.  

Hay divergencias entre los criterios de los especialistas, los intereses de las personas que habitan la región, y los grupos ambientalistas, etc. Por ejemplo, una parte de la población que vive en esta Área Protegida ha hecho un uso de los bosques durante largos años, y consideran que las leyes que protegen el área los perjudica; argumentan que siempre han cortado los árboles y la mariposa no ha sido afectada pues sigue llegando. Se basan, incluso, en los argumentos de algunos especialistas que consideran que esa actividad forestal debe ser beneficiosa para el fenómeno de la llegada de la monarca. Al respecto, el ingeniero Gonzalo Chapela, director de Conservación y Restauración de Suelos de la SEMARNAP y autor del libro Monarcas y campesinos nos dice: "La mayoría del ingreso en la región no es de orden forestal. Observamos que el uso turístico, una de las actividades más promisorias de la región, requiere mantener y ampliar la cubierta forestal para lograr un paisaje alpino. El aprovechamiento del bosque de oyamel es un requisito para la salud del bosque y es compatible con la mariposa si se hace con cuidado fuera de la temporada de invernada. Se requiere darle oportunidad a la gente para que haga un uso razonable de los recursos que los rodean, y no seguir pretendiendo que no se toquen. Para regenerar los bosques de oyameles podría ser útil llevar a cabo un manejo de éstos, lo que facilitaría que en algunos años se obtuvieran bosques parecidos a los que se producirían de manera natural en 300 años.  

"Nuestra dirección se planteó realizar en áreas de la Reserva un programa piloto con la organizaciones campesinas para llevar a cabo plantaciones leñeras, cultivo de beza de invierno para reducir la presión de pastoreo, hacer reforestación y labranza de conservación para reducir la erosión en áreas agrícolas. Todas las actividades, y principalmente el aprovechamiento forestal deben realizarse con adecuados programas de manejo. Sería de gran utilidad que éstos se efectuaran comprometidamente con organismos atentos a la protección de los bosques, que sean observadores de la eficacia de las actividades y que supervisen los programas que se realicen".  

Por el contrario, otros investigadores y grupos ambientalistas piensan que los bosques de Abies religiosa que reciben a las monarcas cada año deben permanecer con el mínimo posible de afectaciones. Uno de sus argumentos es que aún no se conoce a fondo cuáles son las causas de que cada año regresen al mismo sitio las colonias de monarcas, por lo que la disminución de los árboles del hábitat donde se refugian en invierno puede tener efectos irreversibles. Homero Aridjis, presidente del Grupo de los Cien, plantea en un artículo publicado recientemente: "Desde la creación de la Reserva Especial de la Biosfera Mariposa Monarca (REBMM), por decreto presidencial del 9 de octubre de 1986, a demanda del Grupo de los Cien, y a pesar de su tamaño relativamente pequeño (16 mil 110 hectáreas, localizadas en 62 predios, de los cuales 52 son núcleos agrarios y 10 pequeñas propiedades) la REBMM es una de las áreas protegidas más conflictivas de México. Tal vez porque su influencia no se restringe a las zonas bajo protección especial, sino que se extiende a todas las localidades urbanas y rurales aledañas a los sitios protegidos. Por esta razón cuatro biólogos (Eduardo Rendón, José Antonio de la Cruz, Eneida Montesinos y Eligio García Serrano), quienes han trabajado durante los últimos cuatro años en la Reserva, elaboraron un estudio de más de cien páginas para el Grupo de los Cien con la intención de conocer los problemas actuales que deben ser considerados para crear un programa de manejo que permita "dirigir de manera correcta los recursos sociales y naturales que existen en la región de la monarca".  

El artículo de Aridjis esboza la situación en los santuarios: "En Sierra Chincua, Vertiente Sur, todos los ejidos, con la excepción de Hervidero y Plancha de Jesús de Nazareno, cuentan con aprovechamientos forestales persistentes y dos de ellos tuvieron fuertes problemas de clandestinaje y se les impusieron severas medidas que los imposibilitaron para realizar aprovechamientos legales. Pero su mayor problema es el de las bandas de taladores armados, que se aprovechan de la distancia de los poblados donde viven los ejidatarios dueños de los bosques para dedicarse a la extracción ilegal de madera..." Y añade: "En Sierra Campanario y El Rosario también se han percibido grupos armados entregados a la tala clandestina. En San Cristóbal, como en otras comunidades indígenas, las organizaciones que monopolizaron la explotación y la comercialización de la madera en los 70s y 80s no fueron incorporadas, y las cosas quedaron bajo el dominio de los rapamontes, sin control de las comunidades, lo cual ha permitido el clandestinaje. Respecto a Chivatí-Huacal, también actúan bandas de taladores armados en San Felipe los Alzati y Curungueo, donde se dice que algunas bandas actúan en complicidad con autoridades ejidales y personal de la PROFEPA. En el Santuario Cerro Pelón, desde el levantamiento de la veda, y por ausencia de vigilancia de la PROFEPA, ha habido un aumento en la tala de árboles y el aprovechamiento de resina.  

"Otro de los problemas que existe en los santuarios es el de la cacería de fauna silvestre. En Cerro Pelón la cacería no es regulada ni controlada de acuerdo con el calendario cinegético o por la ley de caza, y para la captura de aves y mamíferos no se toma en cuenta si las especies están amenazadas (de estas 12, según García Serrano). Lo mismo sucede en el Cerro Altamirano, donde cazadores locales matan a los animales en forma constante.  

"Observación de los investigadores: aunque en la REBMM existe de manera continua el aprovechamiento de flora, fauna, suelo, agua y explotación forestal, los beneficios que se obtienen son para los compradores ajenos a la reserva. "Y luego se dice que la mariposa monarca es la responsable de todos los males que ocurren en la región sobrepoblada donde viene a pasar el invierno cada año."  

Para conocer el punto de vista del Instituto Nacional de Ecología nos dirigimos al geógrafo Roberto Solís, director del Área Natural Protegida de la mariposa monarca, quien nos dice: "Esta Reserva lleva 15 años con algún status de protección jurídica; el decreto que la categoriza como Reserva de la Biosfera fue emitido hace 10 años. En estos años hay dos avances destacables: se ha reducido la explotación forestal y se ha permitido el descanso de esos bosques y su recuperación natural en la zona núcleo, así como en el área de amortiguamiento; a lo largo de estos años, sus habitantes, mayormente campesinos e indígenas, han ido asimilando el vivir en una ANP. En épocas recientes, en que el turismo llega masivamente, hallan una alternativa de trabajo y baja la presión sobre el bosque, lo que repercute favorablemente en el bosque y por lo tanto en la reproducción e hibernación de la mariposa.

"Nadie ha podido demostrar si la alteración del bosque va a afectar o no la llegada de la mariposa. Lo único real es que llega y se mueve dentro de él según situaciones microclimáticas, luminosidad y vientos. Las mariposas inician su actividad cuando la luz y la temperatura llegan a un cierto nivel, y paran en otro. Otras teorías no están sustentadas. Viene a invernar y reproducirse y aquí encuentra las condiciones adecuadas.

"El decreto señala su protección durante la migración e hibernación. Hemos logrado mantener un hábitat de bosque de oyamel y contener su deterioro. No obstante, la explotación turística se realiza muy desordenadamente, sin la adecuada capacitación ni los servicios óptimos. Es necesario un marco jurídico adecuado, que incluya un reglamento interno del ejido, la reglamentación de la Secretaría de Turismo (tarifa, calidad de los servicios, etcétera), y la reglamentación ambiental.  

"En la protección de la monarca deben estar involucrados la procuraduría agraria, la Secretaría de Turismo, la Secretaría de Ecología, así como los municipios y los grupos agrarios. Los retos de esta área natural son: lograr establecer continuidad biogeográfica en la zona de la Reserva y su área de influencia, construir un cordón continuo biogeográfico que permita garantizar las características ambientales del área, ordenar y regular la actividad turística creciente, educar y concientizar al visitante y al campesino en lo que respecta al servicio, integrar a la población local en el manejo de la Reserva, respetando la historia y la cultura de los campesinos e indígenas y consensando los cambios sociales para lograr que ellos se beneficien de vivir en una área natural protegida, y definir un modelo de Área natural Protegida para una zona densamente poblada que pueda servir de ejemplo a otras regiones para llegar a manejar la diversidad biológica y cultural en un sólo proceso".  

El biólogo Eduardo Rendón Salinas, investigador del fenómeno migratorio de la mariposa monarca en el Instituto de Ecología de la UNAM, nos dice: " En la actualidad existe el hecho irrefutable de que los bosques de oyameles de la Reserva de la mariposa monarca están desapareciendo. De seguir esta situación tendremos que hacernos a la idea de que el fenómeno de hibernación desaparecerá. Por lo tanto, la única solución es que detengamos el deterioro de los bosques por los aprovechamientos forestales mal dirigidos; y, además, se realicen acciones de recuperación de las superficies forestales afectadas hasta ahora por la corta excesiva de árboles que se ha realizado en la región."  

Cada santuario tiene sus propias peculiaridades desde el punto de vista social. La mayoría de ellos tienen una parte dentro del estado de México y otra dentro del estado de Michoacán. Esto hace que sus condiciones de protección sean distintas, ya que, por ejemplo, mientras que el estado de Michoacán ha mostrado gran vocación forestal, en el Estado de México la tala estuvo prohibida durante diez años. Los representantes de la PROFEPA en el área plantean que hay más presión sobre los recursos forestales en Michoacán que en el estado de México. Algunos consideran que en Michoacán el desmonte ha hecho que las condiciones climáticas cambien, y que probablemente por eso la monarca se ha desplazado al Estado de México. Piensan también que sería de gran utilidad mantener un buen control en los macizos montañosos entre los dos estados pues la mariposa se desplaza a veces de un sitio a otro.  

Otro de los problemas que reconocen es el contrabando de madera y la existencia de bandas de contrabandistas. Señalan que existe un cambio de uso de suelo de forestal a agrícola, y que esos suelos rinden los primeros años, en ellos se siembra maíz, haba, chícharo, pero se empobrecen rápidamente. Consideran que aunque las actividades forestales son tradicionales en la comunidad y en el ejido hay que tratar de frenar el impacto en los bosques de la extracción de madera, uso del suelo, del agua, y de la flora y la fauna. El coordinador de Valle de Bravo, por ejemplo, nos explica "Hace poco se levantó la veda forestal, y los permisos de tala conceden ciertas cantidades de metros cúbicos. Sin embargo, la forma de verificar si se cumple con la ley es mediante auditorías y visitas de inspección, pero no contamos con suficiente personal para verificar donde existen irregularidades". Y el representante de área de participación social de la PROFEPA en la Residencia El Rosario nos dice: "Nosotros vigilamos que se cumplan las normas, las restricciones, que no se tire basura en la Reserva, ni entren en ella los animales domésticos. Estamos atentos a que no se tomen fotos con flash, ni se hagan ruidos, pero este es el santuario más visitado y la gente en muchas ocasiones no hace caso."  

Entre los planes de desarrollo que se están llevando a cabo en la región con el fin de generar posibilidades de subsistencia a sus habitantes sin poner en riesgo la existencia de la mariposa monarca se cuentan los de la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales, A.C, (RED-MOCAF), que trabaja para llevar lograr algunas metas, entre ellas: un programa de capacitación permanente de los grupos agrarios; el establecimiento -junto con la SEMARNAP y la asistencia técnica de la Universidad Autónoma de Chapingo- de un módulo de producción diversificada que incluye prácticas de conservación y restauración de suelos; el establecimiento de un sistema de servicios técnicos forestales participativos y el desarrollo del ecoturismo en coordinación con la dirección de la Reserva; un programa de incorporación de las mujeres al proceso de toma de decisiones para el manejo de los recursos naturales; establecer un proyecto de bosque modelo en coordinación con las autoridades estatales y federales con el apoyo financiero del gobierno mexicano y canadiense, y un programa de desarrollo comunitario con la asistencia técnica y financiera de la dirección de programas regionales de la SEMARNAP.  

Tras una historia relativamente corta en tiempo, pero extraordinariamente compleja acerca de los programas de protección y conservación de tan peculiar fenómeno en nuestros bosques, sólo nos queda creer que la solución para la mariposa monarca es que se den los pasos necesarios para que las acciones en esa área sean efectivas, poniendo de lado caprichos, vanidades o intereses.  

Durante nuestro recorrido por los santuarios de la monarca un campesino nos dijo: "Lo más importante es que la gente entienda que no sólo hay que cuidar la mariposa y los oyameles, sino el suelo, el aire, y el agua. Todo va junto en este mundo". Y otra persona nos señaló: "Hay que comprender que debido a la deforestación, el cambio de uso de suelo y la explosión demográfica nos podemos quedar sin el bosque y sin las mariposas, es decir, sin el recurso".

Consideramos que sigue siendo una prioridad continuar con las investigaciones sobre la biología de la mariposa, con los estudios forestales, hidráulicos, de suelos, magnetismo, etcétera y estar muy atentos a la opinión de los especialistas. El mejor conocimiento del área, y las investigaciones científicas cada vez más completas sobre este insecto y su migración, ayudarán muchísimo a determinar las acciones que deben emprenderse para su protección.  

Ayudar a que siga ocurriendo tan especial fenómeno en territorio mexicano, es un deber y un compromiso. Es para todos muy deseable que las mariposas sigan cerrando el paso a los visitantes en los senderos de los bosques de oyameles y mantengan en el aire de los santuarios ese ruido tan especial de su aleteo cada vez que se asoma el sol.  

El área natural protegida de la mariposa monarca incluye cinco santuarios:

Santuario Cerro Altamirano. Representa el 8.55% de la Reserva. Se encuentra ubicado entre el municipio de Temascalcingo, en el Estado de México y el municipio Contepec de Michoacán. Comprende 6 ejidos, una comunidad indígena y una pequeña propiedad que en total cubren 245 ha de zona núcleo y 1 133 ha de zona de amortiguamiento.

Santuario Sierra Chincua. Representa 16.73% de la Reserva. Está ubicado mayormente en los municipios de Angangueo, Aporo, Ocampo y Tlalpujahua en Michoacán y dentro del municipio San Felipe del Progreso en el Estado de México. En estos municipios existen 16 ejidos, una pequeña propiedad federal y una estatal, que cubren 1 060 ha de zona núcleo y 1 636 de zona de amortiguamiento.

Santuario Sierra el Campanario. Representa el 11.73% de la Reserva. Está ubicado en los municipios de Angangueo y Ocampo en el estado de Michoacán y en San Felipe del Progreso en el estado de México. Comprende 9 ejidos, 2 pequeñas propiedades y un litigio. Abarca 901 ha de zona núcleo y 989 de zona de amortiguamiento.

Santuario Chivatí-Huacal. Representa 12.5% de la Reserva. Está ubicado entre estos dos cerros de los respectivos nombres, se ubica en los municipios de Ocampo y Zitácuaro, en Michoacán. Comprende 3 ejidos y 6 comunidades indígenas. Abarca 940 ha de zona núcleo y 989 de zona de amortiguamiento.  

Santuario Cerro Pelón. Es el santuario más grande de la Reserva. Representa 50.47% de la superficie total de la Reserva. Se localiza entre los municipios de Donato Guerra y Villa de Allende en el Estado de México y en el municipio de Zitácuaro en Michoacán. Está formado por 9 ejidos, seis comunidades indígenas, tres en litigios y cuatro pequeñas propiedades. Ocupa una superficie de 1 345 ha de zona núcleo y 6 787 ha de zona de amortiguamiento.

(Tomado de "Diagnóstico social y biológico en la Reserva Especial de la biosfera Mariposa Monarca", (en prensa) de los autores Eduardo Rendón, J.A de la Cruz Hernández, Eneida Montesinos Patiño y Eligio García Serrano).

Se ha calculado que las mariposas monarcas viajan en promedio unos 73 kilómetros diarios.

Las colonias de mariposas se mueven dentro de los bosques de acuerdo con la luz, la temperatura, la humedad y la velocidad del viento.

 Las monarcas hibernan en los bosques mexicanos de oyameles que se encuentran generalmente por encima de los 2 400 metros sobre el nivel del mar.
 
 
BIBLIOGRAFIA

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Aridjis, H., "Informe: mariposa monarca" en Reforma, México D.F, 9 de marzo de 1997.

Chapela, G. y D. Barkin, Monarcas y campesinos, Centro de Ecología y desarrollo, México D.F, 1995.

De la Maza Elvira, R., "La monarca del vuelo" en Ciencias Num. 37, enero-marzo de 1995, México.

Instituto Nacional de Ecología-SEMARNAP, "Reserva Especial de Biosfera Mariposa Monarca. Actualización de un proyecto común" (documento en revisión), 1º de noviembre de 1996, México.

Montesinos Patiño, E., Estudio de la depredación de la mariposa monarca por aves, en relación con la estructura del bosque de oyamel en un sitio de hibernación en el estado de Michoacán, tesis de licenciatura, Facultad de Ciencias, UNAM, 1996.

Rdzedowski, J., Vegetación de México, Limusa, México, 1986.

Rendón Salinas, E., J.A. de la Cruz Hernández, E. Montesinos Patiño y E. García Serrano, "Diagnóstico social y biológico en la Reserva Especial de la Biosfera Mariposa Monarca (REBMM)", informe presentado al Environmental Law Institute por el Grupo de los Cien Internacional, A.C, 15 de febrero de 1997, México.

Rendón Salinas, E., Diagnóstico de las mariposas monarcas hibernantes que intentaron alimentarse y la estructura del rodal del bosque donde se agrupó la colonia del llano del toro en la Sierra Chincua, Michoacán, durante la temporada de hibernación 1993-1994. Tesis de licenciatura, Facultad de Ciencias, UNAM, 1997.