EL JAGUAR

Emma Romeu
 
   


Sus fuertes músculos y sus grandes caninos, sus ágiles y certeros movimientos en la caza, lo han convertido en el protagonista de muchas leyendas. Desde épocas remotas los olmecas le rendían culto, y entre los guerreros mexicas fue un símbolo de valor. Para los mayas el jaguar era un dios y lo llamaban Balam.  

El hecho de que a lo largo de la historia el hombre haya admirado a este gran gato, no ha sido suficiente para permitir que se mantengan sus poblaciones en condiciones adecuadas. Al igual que la mayoría de los grandes carnívoros del planeta, este felino americano ha sufrido las consecuencias de la destrucción de su hábitat y de la cacería provocada por la demanda de su hermosa piel. También se le ha perseguido debido a cierta mala fama de agresor de ganado y, a veces, de seres humanos.

El área de distribución histórica del jaguar abarcaba desde el suroeste de Estados Unidos hasta el Sur de Argentina, pero por las razones que explicamos sus poblaciones han ido disminuyendo y en la actualidad sólo se le encuentra en algunos lugares de su área de distribución original, desde México hasta el cono sur. Se considera que la cuenca del Amazonas es la región donde se encuentra en mayor abundancia.

 Los jaguares suelen habitar en territorios con densa cubierta vegetal, acceso al agua y suficientes presas, pero también pueden habitar en ecosistemas más secos. En México viven en todos los estados costeros con excepción de Baja California y Baja California Sur, y aunque se consideraba extinto en Tamaulipas, un informe reciente señala la existencia de una escasa población en ese estado. Se sabe que en México las mayores poblaciones de jaguares se encuentran en el sur y sureste, principalmente en los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca y Quintana Roo. Sin embargo, tanto en México como en Centroamérica sólo se encuentran en la tercera parte del territorio que ocupaban originalmente, cuando además de ser abundantes tenían enorme significado entre las culturas prehispánicas.    

Según algunos científicos, la especie Panthera onca</> (el jaguar) tiene en México cinco subespecies, que son: Panthera onca subespecies arizonensis, centralis, hernandessi, veraecrucis, y goldmani. Otros especialistas sugieren que las ocho subespecies reconocidas en América podrían reducirse a tres. El tamaño desde el hocico hasta la base de la cola de los jaguares hembras oscila -según la subespecie- entre 1.57 y 2.19 metros y en los machos entre 1.72 y 2.41 metros. Se dice que la subespecie que habita en la península de Yucatán es una de las más pequeñas.    

Por su posición en la cima de la pirámide trófica en las selvas americanas los jaguares no son animales naturalmente muy abundantes. Acerca de su papel en los ecosistemas dice el maestro en ciencias Marcelo Aranda del Instituto de Ecología, A.C.: "Al igual que otros depredadores, los jaguares tienen un papel fundamental en la dinámica de los ecosistemas, pues influyen en la evolución de las especies presa y constituyen un factor amortiguador del incremento de sus poblaciones. Si desaparecieran los jaguares esas poblaciones serían muy numerosas y competirían más intensamente entre sí.  

La pérdida de su hábitat incrementa el número de jaguares que se ven forzados a vivir en ambientes poco propicios. Estos individuos tienen mayor probabilidad de entrar en contacto con los animales domésticos y convertirse en problemas. Esta pérdida de sus hábitats también va unida a una disminución de las poblaciones de sus presas naturales, situación que se agrava cuando existe una caza sin control. Si las poblaciones de presas disminuyen drásticamente el jaguar no puede subsistir sin recurrir a otras presas, entre ellas el ganado doméstico."  

Sobre la alimentación del jaguar existe un interesante estudio, realizado también por Marcelo Aranda en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en Campeche. El estudio se basó en el análisis de las excretas de los jaguares que recorren los caminos de la selva mediana subperennifolia y de la selva baja caducifolia de la Reserva. Pudo establecerse que son de su preferencia los animales jóvenes de especies como el pecarí de collar, el coatí y el temazate, y que también se alimentan allí de tepezcuintles, osos hormigueros arborícolas, así como de una especie de tortuga y otra de serpiente. En otras regiones y países la dieta del jaguar es distinta, en Perú, por ejemplo los reptiles constituyen el 33% de su dieta.  

El proyecto Ecología de jaguares y pumas en el Oeste de México, financiado por CONABIO, la Fundación Cuixmala, A. C., y la Estación Chamela del Instituto de Biología de la UNAM, también estudia aspectos de la alimentación de los jaguares, además de otras de sus características ecológicas, como su desplazamiento, sus patrones de actividad, la selección de hábitats, y la coexistencia de los jaguares con los pumas en la selva baja y humedales de la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala. Esta investigación se está realizando mediante radiotelemetría. El doctor Brian Miller, del Instituto de Biología de la UNAM, responsable del proyecto, espera que con los resultados de esta investigación pueda evaluar la vida de estos felinos en la Reserva de Chamela-Cuixmala, así como comparar los patrones entre las temporadas de sequía y de lluvias. De esta manera se podrá analizar la protección que ofrece esta reserva a los jaguares y se harán recomendaciones acerca de las áreas de protección. También se espera saber si los jaguares se mueven entre la Reserva de Cuixmala y otras áreas protegidas para poder establecer criterios acerca de los corredores biológicos.  

El proyecto está en sus inicios, pero por los datos obtenidos hasta el presente se ha podido saber que los animales están usando, para buscar sus presas, entre 20 y 25 km 2 en la temporada de secas y entre 40 y 45 km 2 en época de lluvia para buscar su presa. También se ha sabido que en la Reserva de Cuixmala salen a cazar después de la puesta de sol hasta más o menos las once de la noche o más tarde, según el éxito que hayan tenido en la caza. Todos estos datos están siendo analizados con el fin de -si es necesario- aumentar el territorio protegido de la Reserva de Chamela-Cuixmala.  

Se dice que los jaguares son un problema para los campesinos y ganaderos, debido a sus agresiones al ganado o incluso a seres humanos. Sin embargo, se sabe que en ocasiones se les acusa injustificadamente para poder cazarlos y vender su piel. También es un peligro para estos magníficos animales, los cazadores que los matan sin el menor respeto a la Norma Oficial Mexicana que establece que el jaguar es una especie que se encuentra en peligro de extinción y obliga a su protección.  

Para llevar adelante un programa integral de conservación del jaguar son varios los aspectos que se deben tomar en cuenta. Sobre el tema nos explica nuevamente el maestro Aranda: "Un programa de conservación para el jaguar debe estar basado en programas regionales de ordenamiento ecológico que tengan en cuenta la existencia de extensas áreas protegidas. El jaguar también puede habitar en áreas con cierto grado de perturbación, siempre que se conserven la cubierta forestal y las presas naturales. Como ejemplo de las actividades humanas posibles para la protección de esas áreas están la tala selectiva de árboles, y la reducción de chicle, el corte de hojas de palma y la caza de algunas especies.  

"Otras medidas necesarias son la creación de programas de manejo de ganado, que se restrinja el acceso de este a las zonas boscosas y evitar que las vacas con becerritos pasten libremente en potreros cercanos a los bosques. También es importante restringir la caza en las zonas boscosas que rodean los potreros de las especies conocidas como presas naturales del jaguar. Y, por supuesto, es imprescindible una aplicación más estricta de las disposiciones legales para su protección. La posibilidad de comercializar su piel o sus cachorros debe desaparecer por completo."  

Nuestras pesquisas para hacer este artículo nos llevan a la conclusión de que a pesar de los esfuerzos de algunos investigadores aún existen pocos datos acerca de los jaguares, tanto en México como en otros países, por lo que son necesarios más estudios para conocerlos mejor. Sin embargo, la escasez de información no puede ser causa de silencio. Se conocen las transformaciones que sufren cada día los hábitats de tan hermosos mamíferos, y los peligros relacionados con su conservación. Dice el maestro Aranda: "Aunque no hay una evaluación sobre el jaguar en México, es evidente que se necesita un programa de conservación global para su conservación, y que las medidas aisladas no son suficientes. Hay que, mientras tanto, estar alertas para no ceder a la presión de los cazadores que desean convertir al jaguar nuevamente en una especie cinegética." Biodiversitas se hace eco de la preocupación por los felinos más fuertes de América.  

Los jaguares pueden nadar largas distancias y atravesar ríos caudalosos. Recorren los caminos y suelen buscar presas -tanto de día como de noche- cerca de las corrientes de agua, donde su presencia la revelan inmediatamente las inquietas reacciones de la fauna.

Son oriundos de América, donde son más de 85 especies las que le sirven de alimento. Hay algunos informes acerca de ataques de jaguares a humanos, pero no han llegado a convertirse en habituales cazadores de hombres, como ha sido el caso de algunos tigres en Asia.  

En ciertos ejemplares se presenta el fenómeno de melanismo, o sea el exceso de pigmento negro en el pelaje, por lo que en lugar de la piel amarilla moteada de negro que los caracteriza tienen una coloración totalmente negra, aunque no es difícil detectarles al sol las manchas mencionadas.  

El período de gestación es de unos 100 días. Paren de uno a cuatro cachorros en cuevas y otros sitios protegidos. Las crías abren los ojos unos días después de nacidas. Siguen a sus madres cuando tienen más de seis semanas y el período de lactancia dura de cinco a seis meses, aunque empiezan a comer carne a partir de los tres meses; permanecen al lado de su madre durante más de un año y medio.
 

FUENTES CONSULTADAS

Aranda M., "Hábitos alimentarios del jaguar en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, Campeche", en Avances en el estudio de los mamíferos de México, Asociación Mexicana de Mastozoología, A.C, Publicaciones especiales, 1993.

---------, Conservación de grandes carnívoros en México: el jaguar como estudio de caso, (manuscrito).

Aranda, M. "Importancia de los pecaríes (Tayyassu spp) en la alimentación del jaguar (Panthera onca)", en Acta Zoológica Mx. (NS), 62: 11-22, 1994.

----------, Instituto de Ecología, A.C, comunicación personal, 1996.

Ceballos, G. "Especies en peligro de extinción", en Ciencias, mayo de 1993.

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Emmons, L.H. "Comparative feeding ecology of felids in a neotropical rainforest" en Behaviural Ecology and Sociobiology, vol. 20, 1987.

Miller, B. Ecología de jaguares y pumas en el oeste de México, Anexo del Proyecto de la CONABIO, 1995.

Rosa, O. y J. López, "Nuevo León también es mi tierra", en Dumac, año 17, verano 1995, Mex.

Seymor, K.L, Panthera onca. En Mammalian species, Num. 340, 1989.

Swank,G. y J. Teer, "Status of the jaguar", en Oryx Vol. 23 Num 1, 1989.