BALLENAS: LOS MAMÍFEROS MÁS ESPECTACULARES

Emma Romeu
 
   

 

No sólo la ballena azul, el mayor de todos los mamíferos, acapara la atención humana: otras especies de menor tamaño emocionan igualmente a quienes tienen el privilegio de
observarlas. México, pródigo en biodiversidad, no se queda atrás con las ballenas. Y para que nos hable sobre ellas entrevistamos al M. en C. Jorge Urbán, ex-presidente de la Sociedad Mexicana para el Estudio de Mamíferos Marinos (SOMEMMA), y miembro del Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional y del Grupo de Especialistas en cetáceos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Maestro Urbán, ¿cuántas especies de ballenas habitan en aguas mexicanas?

Entre los cetáceos consideramos "ballenas" al grupo de los misticetos, es decir, los cetáceos con barbas, que carecen de dientes y se alimentan gracias a la filtración del agua a través de unas placas de queratina que penden del paladar denominadas "barbas". Este grupo está compuesto por 11 especies. Ocho de estas once especies se encuentran en México.

¿Qué lugar ocupa México en cuanto a diversidad de ballenas?

Es difícil decir con precisión el lugar, pero como sucede con otros grupos de animales y plantas, terrestres y acuáticos, México tiene la ventaja de tener dos Océanos, con características diferentes y, además, por su ubicación latitudinal, sus mares se ven influenciados por corrientes de características tropicales, subtropicales y templadas, lo que se traduce en una gran variedad de ambientes y de especies que habitan en ellos, incluidas las ballenas. Para hablar de países hay que considerar divisiones políticas, colonias, mares patrimoniales etc. Pero baste decir que las aguas de la Península de Baja California albergan más especies de cetáceos que ambas costas continentales de Estados Unidos.

¿Considera que el número de individuos de las poblaciones de ballenas que habitan en México es suficiente para la supervivencia de estas especies?

Actualmente sólo dos especies de ballenas se consideran en peligro de extinción. De una de ellas, de la ballena franca, sólo existen algunos cientos en el Atlántico Norte y quizá menos en el Pacífico Norte. Los avistamientos recientes de esta especie en Los Cabos y en aguas del sur de California hacen pensar en alguna recuperación, pero se requiere de más estudios. Esta especie fue intensamente cazada durante los siglos XVII y XVIII, sus poblaciones fueron drásticamente disminuidas y su recuperación se considera difícil en varias partes del mundo. En el Pacífico Norte, sólo en la década de 1840, más de 11,000 ballenas francas fueron capturadas por balleneros estadounidenses, estas cifras no consideran aquellas ballenas arponeadas y posteriormente perdidas. Por lo tanto se presume que la población de estas ballenas antes de su explotación fue mayor de 11,000 individuos. La población actual se estima en alrededor de 200 individuos. En el Atlántico Norte se estima el tamaño de la población antes de su
explotación era de unas 10,000 ballenas francas, actualmente se calcula una población no mayor a los 350 individuos.

La otra ballena en peligro de extinción es la ballena azul. Esta es una especie cosmopolita y en general sus poblaciones se redujeron mucho debido a la actividad ballenera. Sin embargo, la población del Pacífico Nororiental se considera la menos afectada por esta actividad, y su número de ejemplares se estima entre 1 400 y 1 900. A pesar de que esta ballena fue intensamente explotada en todo el mundo reduciendo su población de 200 000 ballenas azules a menos de 13 000 individuos, algunas de sus poblaciones muestran signos de recuperación. En el Pacífico Norte, de una población original de 4 900 ballenas azules, se estiman en la actualidad entre 1 500 y 1 700 individuos, la gran mayoría de estos en el Pacífico Oriental, donde se ha estimado una población de 1 100 ballenas.

Según el Libro Rojo de la IUCN, de las otras especies que habitan en México algunas se encuentran, como especie, en la categoría de vulnerables como el rorcual común, rorcual de sei y la ballena jorobada, o insuficientemente conocidas como el rorcual de minke y el rorcual tropical.

El rorcual común tiene una población residente en el Golfo de California de alrededor de 400 individuos. De una población original de 63 000 ballenas en el Pacífico Norte, en la actualidad se estima una población de 14 000 individuos. En el Atlántico Norte la población es de "pocos" miles de animales. Y del rorcual de sei se conocen pocos registros en aguas mexicanas, al igual que del rorcual de Minke.

La ballena jorobada tiene una población de alrededor de 3,000 individuos que se reproducen en aguas del Pacífico mexicano cada invierno. Los rorcuales jorobados son los mejor conocidos. Debido a la intensa caza a la que se vieron sometidas sus poblaciones, su número se redujo substancialmente; en el Pacífico Norte de una población original de aproximadamente 15 000 individuos, se redujo a poco más de mil para l965. Y el rorcual tropical tiene una población en el golfo de California de alrededor de 500 individuos, en el Pacífico Oriental Tropical se calcula su
población en 13 000.

¿Qué especies de ballenas se cazaron en México y desde cuando?

Sobre este tema la información es pobre y a menudo poco precisa. Por ejemplo, el rorcual tropical fue capturado por balleneros noruegos de 1913 a 1935 entre la Bahía de San Juanico e Islas Tres Marías, en la boca del Golfo de California. Y la ballena gris fue cazada por balleneros estadounidenses, ingleses y rusos, en el siglo XIX principalmente en Laguna Ojo de Liebre, San Ignacio y Bahía Magdalena de 1846 a 1874 se cazaron aproximadamente 7200 ballenas grises en Baja California. Balleneros noruegos capturaron en Bahía Magdalena, entre 1925 y 1929, 179 ballenas grises. Otras especies cazadas en México pero sin la información suficiente fueron la ballena jorobada y la ballena azul durante el siglo XIX.

¿Cómo se pueden ver afectadas las ballenas en aguas mexicanas?

A pesar de que en general las leyes de protección de las ballenas en aguas mexicanas se cumplen, al igual que el resto de los mamíferos marinos las ballenas son recursos naturales y como tales susceptibles de ser explotadas.

La forma de explotación de las ballenas en México es a través de su observación en su medio natural. El desarrollo del turismo de "observación de ballenas" o "whale watching" ha tenido en los últimos años un desarrollo importante en México, en particular con relación a la ballena gris en sus lagunas de reproducción en la costa occidental de la Península de Baja California, a la ballena jorobada durante su temporada de reproducción en Bahía de Banderas, en Nayarit y en la región de Los Cabos en Baja California Sur, y de la ballena azul, rorcual común y rorcual tropical en el Golfo de California.

Las afectaciones que esta actividad puede causar a las ballenas no son muy claras y pudieran ser a corto plazo (cambios en su comportamiento), a mediano plazo (cambios en su distribución) o a largo plazo (cambios en su éxito reproductivo). En la actualidad se están llevando a cabo estudios para tratar de evaluar esta situación.

Quizá más importante que la afectación directa de los turistas a las ballenas sea, de una manera indirecta, los cambios que esta actividad produzca en el hábitat en donde estos organismos realizan sus actividades reproductoras.

Otro tipo de afectación potencial es la modificación de la calidad de su hábitat debido a desarrollos industriales y/o turísticos. Finalmente otra afectación que se ha registrado en los últimos años en el Golfo de California es la muerte de decenas de individuos al parecer (de acuerdo a la PROFEPA) debido al uso de trazadores con fines de señalización con cianuro (NK 19) durante actividades de narcotráfico.

¿Cómo se ven afectadas las ballenas que habitan en aguas mexicanas cuando se alejan de nuestras costas?

Son básicamente las mismas, principalmente relacionadas con las modificaciones de su hábitat. Por ejemplo en el caso de la ballena gris: en su zona de alimentación en los mares de Bering y Chukchi existe una intensa actividad de extracción de petróleo por medio de plataformas marítimas; durante su migración dentro de los 10 Km. de la costa a todo lo largo de las costas de Canadá y los Estados Unidos pasan por zonas de intenso trafico marítimo, lo que además de ser un peligro por la colisión de embarcaciones con ballenas, produce un intenso ruido y descargas de combustibles al mar.

¿Qué aportes hizo el proyecto apoyado por la CONABIO y que usted dirigió sobre el rorcual común?

Las conclusiones del proyecto son relevantes. Existe una población residente y aislada de esta especie en el Golfo de California. Esto la hace única en el mundo, ya que esta especie es característica de latitudes mayores y desde luego es un reflejo de la alta productividad del Golfo de California.

Durante el proyecto se estimó una población de alrededor de 297 rorcuales comunes para 1994 y se fotoidentificaron entre 1993 y 1995 172 organismos, es decir aproximadamente la mitad de la población. Los movimientos de la especie dentro del Golfo, sobre la base de organismos fotoidentificados, van desde el Alto Golfo hasta la Bahía de La Paz y las zonas de mayor concentración son el Canal de Ballenas, San Luis Gonzaga, Bahía Quino y la Bahía de La Paz. Y sobre la base de 51 biopsias colectadas se encontró sólo tres haplotipos (variaciones de la secuencia genética del ADN mitocondrial), diferentes y el 90% de ellas perteneció a uno de estos haplotipos.

Otros detalles averiguados durante el proyecto son que la diversidad nucleótica de la población es extremadamente baja la más baja de cualquier población de ballenas conocida, mas baja aún que la diversidad nucleótica de la especie de ballena en mayor peligro de extinción la ballena franca del Atlántico Norte. Comparando esta diversidad nucleótica con la observada en poblaciones del Atlántico Norte, se puede suponer que la Población del golfo de California se separo de las del Atlántico Norte hace alrededor de 2.3 millones de años.

Todas éstas características hacen de esta la población ideal para estudios de parentesco, estrategia reproductiva y en general dinámica poblacional, que ayudarán a resolver varios aspectos desconocidos de las poblaciones de ballenas.

Las ocho especies de ballenas que habitan las aguas mexicanas pertenecen a tres familias: Eschrichtidae, Balaenidae, Balaenopteridae.

(Tomado del libro sobre mamíferos marinos de México (en preparación) del maestro Jorge Urbán, de la Universidad Autónoma de Baja California Sur).

Familia Eschrichtidae
Ballena gris (Eschrichtius robustus)

Distribución: Esta especie habita solamente en el Pacífico Norte y esta representada por dos poblaciones, la casi extinta población asiática y la numerosa población americana. Esta segunda población realiza migraciones siguiendo la línea de costa desde los mares de Bering, Chukchi y Beaufort, donde se alimenta durante el Verano, hasta la costa
occidental de la Península de Baja California y Golfo de California. En la costa occidental se concentran principalmente en las Lagunas Ojo de Liebre, San Ignacio y el Complejo Lagunar de Bahía Magdalena de diciembre a abril con un pico de abundancia a mediados de febrero. En el Golfo de California, sus registros, actualmente, son esporádicos, pero fueron frecuentes antes de su explotación, principalmente en el área de Yávaros, Sonora, y la Bahía de Santa María en Sinaloa. En las últimas décadas se han registrado varios avistamientos y varamientos en distintas zonas del Golfo, tan al norte como el Golfo de Santa Clara y Puerto Peñasco o tan al sur como La Bahía de Banderas. La existencia de registros de estas ballenas durante el verano en el interior del Golfo de California indica que no todos los individuos participan en la migración normal de la especie sino que encuentran comida en el Golfo y permanecen en su interior durante todo el año.

Familia Balaenidae.
Ballena franca (Eubalaena glacialis)

Distribución: Se encuentra en las aguas templado-frías del Hemisferio Norte y esporádicamente algunos individuos se "aventuran" a las regiones subtropicales. En el Pacífico Nororiental durante los meses de febrero a abril se conocen registros aislados de esta especie en la costa noroccidental de la Península de Baja California, hasta la altura de Los Cabos. Los últimos registros confirmados y a la vez los más sureños de esta especie fueron en 1965 a la altura de Punta Abreojos, al sur del paralelo 27 y en 1995 en Los Cabos.

En el Atlántico Noroccidental, se conoce como área de reproducción invernal a las aguas costeras del sudeste de los Estados Unidos, especialmente las aguas someras entre Savannah, Georgia, y Cabo Cañaveral, Florida. En el Golfo de México sólo se conoce de dos registros desde el año de 1900, un avistamiento en la costa occidental de Florida y el varamiento de una cría en la costa de Texas.

Familia Balaenopteridae.
Ballena azul (Balaenoptera musculus)

Distribución: Las ballenas azules habitan todos los océanos del mundo y usualmente se encuentran en aguas de alta productividad, a menudo a lo largo de la plataforma continental. En el Pacífico Oriental Tropical, sobre la base de más de 230 avistamientos, se reconocen dos áreas de concentración, principalmente durante el Invierno y la Primavera, una en el denominado "Domo de Costa Rica" y la otra en las costas de la Península de Baja California. En el Golfo de California existen numerosos avistamientos, la gran mayoría en el área comprendida entre Loreto y Los Cabos en la costa suroccidental del Golfo, aunque existe algunos registros tan al norte como San Felipe.

En el Golfo de México sólo se conocen dos registros, ambos de varamientos en la costa de Texas, lo que indica que esta especie es muy rara en esta zona se distribuye en todo el Pacífico Mexicano, aunque es más abundante en el Golfo de California y costa occidental de Baja California. En el Golfo de México sólo se conocen dos registros, ambos varamientos en la costa de Texas.

Rorcual común (Balaenoptera physalus)

Distribución: El rorcual común habita todos los mares del mundo pero son muy raros en aguas tropicales. En el Pacífico Oriental tropical, sólo se conoce de un registro en aguas oceánicas muy lejanas a la costa. Su relación con la población del Pacífico Norte no se ha estudiado. Aunque se tienen numerosos registros de estas ballenas durante todo el año, son más abundantes durante el Invierno y la Primavera, principalmente en la región de las Grandes Islas (Canal de Ballenas, Canal de Salsipuedes, Puerto, Libertad) y en la costa suroccidental del Golfo de California. Se conocen varamientos de estas ballenas desde el Alto Golfo hasta la Bahía de La Paz. No se tienen registros de esta especie en la boca del Golfo de California.

En el Golfo de México sólo se sabe de seis varamientos y seis avistamientos entre los 28 y 30 grados Norte. Debido a que estos escasos registros se distribuyen a lo largo del año, se ha sugerido la existencia de una población aislada, en forma similar a lo que sucede en el Golfo de California.

Rorcual de sei (Balaenoptera borealis)

Distribución: Estas ballenas habitan principalmente aguas frías y templadas fuera de la plataforma continental. En el Pacífico Oriental se distribuyen durante el Invierno por lo menos hasta el Archipiélago de Revillagigedo . En el Golfo de California sólo se conocen tres registros confirmados, todos ellos en invierno: al Norte de Isla del Carmen; cerca de Los Islotes en la Bahía de La Paz; y en la Bahía de Banderas, Nayarit.

En el Golfo de México se conocen tres varamientos de esta especie, en las costas de Mississippi y Louisiana en el norte, y en Campeche en el sur. Estos varamientos sucedieron en Invierno y Primavera.

Rorcual tropical (Balaenoptera edeni)

Distribución: Esta especie se caracteriza por habitar exclusivamente aguas tropicales y subtropicales. En el Pacífico Oriental tropical se tienen registros de mas de 130 avistamientos de rorcuales tropicales que se distribuyen ampliamente tanto cerca como lejos de la costa. En la costa occidental de la Península de Baja California se pueden observar particularmente en las aguas cercanas a Bahía Magdalena. En el Golfo de California existen numerosos registros de esta especie, convirtiéndola en la ballena más común del Golfo. Es frecuente especialmente durante el Verano y Otoño en la región de las Grandes Islas, especialmente en Canal de Ballenas, en las aguas cercanas a Loreto y en La Bahía de La Paz, aunque se tienen registros tan al norte como el Golfo de Santa Clara y al sur en Los Cabos y en Bahía de Banderas. Se conocen dos varamientos de esta especie, uno en Isla Angel de La Guarda y otro en la Bahía de La Paz.

En el Golfo de México se conocen seis registros, tres varamientos y tres avistamientos, todos ellos en la costa nororiental del Golfo. que es la más estudiada. Dados sus hábitos de vivir en aguas tropicales hay razones para pensar que estas ballenas sean la especie más común en el Golfo de México.

Rorcual de Minke (Balaenoptera acutorostrata)

Distribución: Esta especie se encuentra en todos los océanos del mundo, tiene una marcada preferencia por aguas templadas y frías, y es poco frecuente en aguas tropicales. En el Pacífico Oriental tropical no se tienen registros de esta especie. En el Golfo de California se conocen menos de 25 registros de esta especie, cuatro corresponden a ballenas encontradas muertas, dos en Bahía de San Luis Gonzaga y dos cerca del Golfo de Santa Clara. La mayoría de sus registros corresponden al Canal de Ballenas, donde se les puede encontrar durante todo el año. Otros avistamientos se han realizado cerca de San Felipe, Isla San Pedro Mártir, Isla del Carmen y la región central del Golfo. En el Golfo de México se tienen registros de once varamientos, todos ellos en la costa norte durante los meses de Invierno y Primavera cuando esta zona debe ser parte de su distribución normal.

Ballena jorobada (Megaptera novaeangliae)

Distribución: Esta especie habita todos los océanos. En el Pacífico Oriental tropical se localiza una de sus zonas de agregación invernal, dentro de la cual, a su vez, se pueden distinguir tres concentraciones discretas: El Archipiélago de Revillagigedo; la costa continental, desde la altura de Mazatlán, Sinaloa, hasta el Golfo de Panamá; y las aguas adyacentes al extremo sur de la Península de Baja California. En estas áreas se les puede observar desde noviembre hasta mayo, con un pico de abundancia en los meses de febrero y marzo. En el Golfo de California, en su región norte y de las Grandes Islas, existen algunos registros de esta especie durante las cuatro estaciones del año, lo que indica que algunos rorcuales jorobados permanecen dentro del Golfo y no realizan la migración "normal" hacia aguas frías del Pacífico Norte. Actualmente, la principal área invernal de distribución de los rorcuales jorobados del Atlántico Occidental es El Mar Caribe, sin embargo, antes de que la población fuera drásticamente reducida, el Golfo de México debió haber sido parte de su área de distribución invernal. De haber sucedido así, los escasos registros de esta especie, cuatro avistamientos y cinco capturas, todas menos uno en el Golfo oriental, podrían considerarse como normales y que se podrían incrementar si la población se recupera.

LA BALLENA GRIS EN MÉXICO

Acerca de la temporada de observación de la ballena gris en las lagunas de San Ignacio y Ojo de Liebre en la Reserva del Vizcaíno, y en Bahía Magdalena (las tres locaciones en Baja California Sur), nos dice el biólogo Luis Miguel Mandujano, subdirector de Manejo de Reservas Naturales y Areas Protegidas del INE: " Para la atención de asuntos relacionados con la temporada de observación de las ballenas se integró un comité intersecretarial desde 1993 con representaciones de los tres niveles de gobierno, presidido por la SEMARNAP, cuya principal función es emitir la normatividad para el desarrollo de dicha actividad en las lagunas, e implementar acciones coordinadas de inspección y vigilancia con la finalidad de verificar el cumplimiento de la normatividad emitida en los permisos que expida esta secretaría para el desarrollo de la actividad y lograr así un aprovechamiento sustentable del recurso. En la última temporada se registraron 1235 ballenas en la laguna Ojo de Liebre y 308 en la Laguna de San Ignacio.

"Durante la temporada pasada algunas fuentes estimaron alrededor de 50000 visitantes a la región. Los prestadores de servicios turísticos locales ofrecen recorridos turísticos en pequeñas embarcaciones para la observación in situ de las ballenas y otras excursiones con campamentos y prácticas de kayakismo, etc. A las lagunas también acceden embarcaciones mayores, procedentes de Estados Unidos y Canadá.

"Sin embargo, el que se pueda ofrecer este tipo de servicios ha implicado para los prestadores el sujetarse a las disposiciones técnicas, administrativas, y legales emitidas por la Comisión intersecretarial. La SEMARNAP, asesorada por la Comisión, en la que también participan investigadores nacionales y extranjeros procedentes de universidades y reconocidos institutos de investigación tomando en cuenta las opiniones de los prestadores de servicios en el área de observación de las ballenas para regular la actividad en las tres principales lagunas e islas donde se presenta anualmente el fenómeno, ha otorgado los siguientes permisos para la prestación de servicios turísticos de observación de ballena en la temporada de 1995: 13 cruceros, 16 embarcaciones menores que amparan a 75 lanchas, 12 campamentos y 2 excursiones. En general para cada zona de observación se ha determinado el número de embarcaciones cerca de las ballenas, así como se establece normativa de acercamiento a estos mamíferos, el horario en que se permite observarlos, evitar el contacto físico, etcétera."